La Calandria o Quereminca
La Quereminca era una bella imilla cuyos encantos enamoraban a los jóvenes. Élla encendía el fuego (miná) de la pasión en éllos, para luego desdeñarlos. Desesperados, algunos de éllos se suicidaron.
Pero un joven llamado Sumajkaig se sintió capaz de hacerse amar (wiñapaig) y así pareció en principio, pero pronto quereminca se cansó y comenzó a mirar a otros. Su enamorado, triste y desesperado, lloró su pena, la que se convirtió en odio y sed de venganza. Invocó a Illaepa y a todas las fuerzas ocultas para vengar su amor. Y el castigo se hizo realidad: Quereminca fue convertida en ave, tan canora como bella había sido y con un poder de imitación especial, pues imitan las queremincas el canto de todos los pájaros y todos los rumores de la selva.
Cuentan los amautas que hay un yahuar Kucha en el fondo de un precipicio, cerca de una montaña. El lago es color rojo como la pasión que la imilla despertaba en los hombres. El viento llevaba hasta Quemirinca las voces de los suicidas que reclamaban su presencia pero a cada queja de amor élla responde: Hutam, hutam, istita.

Fuente: http://www.elfolkloreargentino.com/

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