Fantasmas de Barrio

LA TORREDELOSFANTASMAS - BARRIO DELABOCA

En Almirante Brown, entre Wenceslao Villafañe y Benito Perez Galdós, se destaca un edificio rematado por una extraña torre circular. Algunos boquenses que pasan frente a ella, los más viejos, aún se persignan como protegiéndose de las historias que la rodean. En ese lugar vivió Clementina, una pintora que compartía sus días con una familia de gatos y, según los vecinos, no salía mucho. Todo hacía pensar que tenía una vida tranquila, casi aburrida, pero un día ocurrió algo que pronto se convirtió en una pequeña leyenda urbana.

A pesar de que prefería la soledad de su atelier, y quizás con el único fin de dar un poco de vuelo a su alicaída carrera pictórica, Clementina aceptó realizar un reportaje. La entrevistara se realizaría en su propia casa, y Clementina accedió a que se tomaran fotografías de algunas de las obras que aún no había expuesto. La charla se desarrolló con normalidad, casi con monotonía, pero cuando el periodista hizo revelar las fotografías supo que esta podía convertirse en una de las mejores historias que habían llegado a sus manos. Sin perder tiempo, se dirigió a la casa de Clementina para mostrarle lo que había descubierto. La pintora se sorprendió al verlo nuevamente, pero más lo hizo al ver las imágenes. Allí, entre sus pinceladas, aparecían tres hombrecitos muy pequeños que ella no había pintado. Los duendecillos o fantasmas parecían jugar sobre las telas, mezclándose entre los colores y los dibujos. Clementina no quiso hablar sobre el tema. Evidentemente perturbada por lo que acababa de ver, invitó al periodista a retirarse de su casa y sólo deslizó un enigmático comentario: "usted no tenía que verlos".

Al poco tiempo Clementina aparecía en el diario, pero en la sección de noticias policiales. Algunos vecinos escucharon un disparo en la casa de la pintora y temiendo por su vida, llamaron a la policía. Nadie había salido del departamento cuando los oficiales llegaron al lugar, pero al forzar la puerta no encontraron nada extraño. Todo parecía normal, salvo por un pequeño detalle: ni Clementina ni sus pinturas estaban allí. Nunca se supo qué fue de ella.

FANTASMAS YLEONES - BARRIOSDEBELGRANO YBARRACAS

En el libro "Belgrano, del pueblo al barrio", se hace referencia a la mansión conocida como "El castillo de los Leones", en José Hernández y Luis María Campos. Se la conoce con ese nombre porque en su frente tenía esculturas de leones y torretas tipo medieval. Esa casa fue comprada por la familia Lacroze, y al parecer, allí se cometió un crimen. Los vecinos solían decir que por las noches se escuchaban ruidos de cadenas, y algunos juran haber visto el espectro de una mulata vestida de celeste, que incluso salía a la vereda.

En Barracas hay un caserón que está cerca de la Casa Cuna, sobre la avenida Montes de Oca, donde pueden verse varias esculturas de leones. Se dice que el dueño de la mansión tenía como mascotas unos leones (o pumas según otras versiones), que accidentalmente mataron al prometido de su hija durante la fiesta de compromiso de la pareja. Ante este terrible suceso, la joven novia sufrió una crisis nerviosa y se suicidó. Hay distintas versiones que indican que el novio no habría sido la única víctima de los animales, pero en lo que sí coinciden es en que desde aquella fatídica noche, ambos fantasmas se paseaban por el caserón. Las estatuas de los leones fueron construidas con posterioridad para ahuyentar los espectros, objetivo que parece haberse logrado.

LA PLANCHADORA - BARRIODECABALLITO

Caballito, como todo barrio, tuvo también su lugar común para las historias y las leyendas. A mediados del siglo XIX, en el perímetro del actual Parque Rivadavia estaba la quinta de don Ambrosio Lezica, cuyos dominios en realidad comenzaban en lo que hoy es la Av. La Plata y terminaban en la calle Del Barco de Centenera.

Allí se levanta, señorial, un hermoso ombú cuyas ramas acunan historias centenarias. Precisamente allí se encontraba la vivienda de los sirvientes, una construcción de una sola planta con ventana de rejas. Había allí una vereda de lajas mal colocadas, entreveradas con rebeldes raíces de eucaliptos que parecían empeñadas en levantarlas. Muchos vecinos y paseantes ocasionales dicen que aún puede verse corretear el fantasma de una mujer. Se trataría de una esclava que, por un motivo que se desconoce, fue decapitada. Quienes han presenciado su espectral paseo, dicen que recorre el parque llevando una plancha en su mano, bañando las copas de los árboles con un resplandor rojizo.

LOS FANTASMASDELBANCONACIÓN - CENTRO

La casa central del Banco de la Nación Argentina está construida sobre un terreno conocido como "el pozo de las ánimas", lugar donde se estableció la primera capilla de la ciudad en la época de conquista y donde, obviamente, había un cementerio. Con el tiempo, en ese lugar funcionó el primer edificio del Teatro Colón, la sede de la Bolsa de Comercio y, finalmente, se construyó el Banco de la Nación Argentina. Durante años se han contado historias de brumas misteriosas y seres fantasmales que recorren el lugar, y no son pocos los empleados (especialmente el personal nocturno), que aseguran haber vistos a los fantasmas recorrer los pasillos del edificio.

Fuente: http://ar.geocities.com/argentinamisteriosa/fantasmasbsas.htm

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