JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI

Juan José Hernández Arregui: (ensayista argentino que a partir de 1955 inició una ambiciosa producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la izquierda peronista). 
Considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario" 

Nació en Pergamino, el 29 de septiembre de 1913, y falleció en Buenos Aires, el 22 de septiembre de 1974. Cursó Derecho en la Universidad de Buenos Aires, pero debió trasladarse a Villa María (Córdoba), y en 1931 se afilió a la UCR yrigoyenista, y escribió en sus órganos periodísticos Debate, Doctrina Radical y La Libertad. Durante la década de 1940, estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la capital cordobesa, en la que tuvo como principal maestro al insigne Rodolfo Mondolfo, y allá se graduó con una tesis sobre ”Las bases sociológicas de la cultura griega” en 1944. 

En 1947, se produjo un primer acercamiento al peronismo, de la mano de Arturo Jauretche, quien lo llevó a colaborar en el gobierno bonaerense, como Director de Publicaciones y Prensa del Ministerio de Hacienda. Por ese tiempo disertó sobre “La Universidad y la Reforma del 18”, en vísperas de sancionarse una Ley Universitaria. En 1948 empieza su labor docente en la Universidad Nacional de La Plata, como Profesor Adjunto de Introducción a los Estudios Históricos, y en la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos Aires, hasta el golpe setembrino de 1955. 

Entre sus obras se cuentan: Imperialismo y cultura (1957), La formación de la Conciencia Nacional (1960), ¿Qué es el ser nacional? (1963), Nacionalismo y liberación (1969), y Peronismo y socialismo (1972). Juan Perón, en carta del 10 de diciembre de 1969 en que le agradece el envío del libro de ese año, formula un cálido elogio de toda su obra. En uno de sus párrafos le dice: 

“Por todo lo que ustedes hacen allí con la difusión de la verdad tantos años oculta, yo deseo como argentino hacerles llegar, junto con mi encomio más entusiasta, mi felicitación más sincera. La causa de la revolución necesita de algunos realizadores, pero no menos de muchos predicadores que, empeñados en la tarea de persuadir, no cejen en el empeño de incendiarlo todo si es preciso. 

Fermín Chávez, prologando la reedición del libro”¿Qué es el ser nacional” dice: ...”De seguro que más de un lector se verá sorprendido por tesis expuestas por quien vulgarmente aparece asociado al marxismo tradicional. Así en un punto histórico que ha sido hegemonizado por la “leyenda negra”. Repasemos en lo que escribió Juan José: 

“El menosprecio hacia España arranca de los siglos XVII y XVIII como parte de la política nacional de Inglaterra. Es un desprestigio que se inicia con la traducción al inglés, del libro de Bartolomé de las Casas “Lágrima de los indios: relación verídica e histórica de las crueles matanzas y asesinatos cometidos en veinte millones de gentes inocentes por los españoles”. .”El título lo dice todo. Un libelo” 

El análisis que nuestro autor realiza del intelectual pequeño burgués no concuerda con la visión tradicional de la izquierda internacionalista, ratificada por autores socialistas y comunistas. Sus observaciones responden a un realismo histórico, sin idealizaciones: 

“La clase media tiende a la formación de grupos intelectuales que fluctúan, por diversos motivos, entre las élites que miran hacia arriba y los ghettos espirituales que miran hacia abajo. Esto explica la abundancia de intelectuales de izquierda que se pasan a la derecha ideológica, al conservatismo social. En realidad, los intelectuales son los que sienten más vivamente esta situación incierta que ocupan en la sociedad. Mientras la perspectiva de descender les lleva a la comprensión de la lucha que libra la clase trabajadora por otra parte les estimula a no caer en ella”. 

La enseñanza oficial que dominó en la Argentina a partir del llamado “proyecto del 80” será cuestionado por Hernández Arregui como un factor ineludible. Y así escribe sin pelos en la lengua: 

“En la escuela le enseñaron a preferir el inmigrante al nativo, en el colegio nacional que el capital extranjero es civilizador, en la Universidad que la Constitución de 1853 ha hecho la grandeza de la Nación o que la inestabilidad política del país es la recidiva de la montonera o de la molicie del criollo. Este estado de espíritu, fomentado sutilmente por la clase alta aliada del imperialismo, distorsiona la conciencia de estos grupos, cuyo escepticismo frente al país favorece el pasivo sometimiento intelectual”. 

Y en otro párrafo de su libro de análisis sociológico: 

“Estos intelectuales democráticos, a veces a pesar de ellos, sin conciencia de su verdadera situación al ligarse a la oligarquía, representan a la pequeño_burguesía proimperialista. El carácter uniformemente extranjerizante de sus escritos, refleja la naturaleza portuaria de esa mentalidad parasitaria del comercio de exportación. En esa literatura hay también una “voluntad de forma”, en el sentido de Riegl. Una voluntad narcotizante en el doble plano estético y político”. 

Este pensador argentino no iluminista había de dirigir durante 1974 la revista Peronismo y Liberación. Un año antes, en 1973, al ser distinguido como Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires, expresó categóricamente lo que sigue: “He pertenecido, pertenezco y perteneceré al Movimiento Nacional Peronista...”. Es una autodefinición que no puede ser extraviada u omitida.(...) Fermín Chávez. 

Fuente: http://www.pensamientonacional.com.ar/contenedor.php?idpg=bio_harregui.html 

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