El Herrero
 

El libro "Xilografías Porteñas", editado en 1947 por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, es el tercer título de la serie "Cuadernos de Buenos Aires". Los 25 grabados en madera que lo componen son obra de Juan Antonio. Así firmaba sus trabajos Juan Antonio Spotorno, pintor y xilógrafo porteño nacido en 1905.

Entre las imágenes del libro, en este caso, nos interesan particularmente las llamadas "El herrero" y "Corralón".
El herrero, o herrador, es quien realiza las herraduras, es decir la pieza de hierro curvada que se clava a las caballerías en el casco, o uña del pié. El herrero debe saber cortar el baso que crece, no lastimarlo, y por supuesto, debe saber colocar los clavos con precisión, para que el animal no sufra.
Francisco Casata es el herrero que se encarga de los caballos del corralón de los Galati. Lo hace junto a su hijo Rubén.

En una de las entrevistas que realizara la Comisión para la Preservación del Patrimonio, coordinadas por Estela Castronuovo y Paula Romero Levit, don Francisco dice: "Empecé cuando tenía 12 años más o menos a ´tener pata´, o sea tener la pata del caballo mientras le ponen la herradura. Después, como a los 14, comencé a herrar, aprendí el oficio. En la actualidad tengo mi taller en Villa Bosch, pero a lo de los Galati, por los mateos voy de vez en cuando, les herró los caballos y me voy. En la capital debe ser el único corralón que queda....."

Casata continúa reflexionando: "Como todavía hay caballos, hay trabajo, afuera mucho más, sobre todo por el lado de José C. Paz, Pilar y toda esa zona. Por allá hay muchos botelleros, así que hay muchos caballos, además de otras actividades como desfiles, paseos, etc.".

Rubén, de cuarenta años, en la misma entrevista, comenta: "Desde hace diecisiete que estoy metido en esto, pero siempre lo estuve, ya cuando nací mi viejo era herrero. Tenía la herrería en casa y yo estaba fijándome, mirando todo. Siempre anduve atrás del viejo...".

Alberto Regueira, de ochenta años, recuerda que en 1955 comenzó a trabajar como herrador en la Facultad de Veterinaria de la UBA. Añora las épocas en que habían una o dos herrerías por cuadra. El oficio de Alberto viene de familia, su padre tuvo una en el barrio de La Paternal, frente al Cementerio de la Chacarita. "Dos cortaban el hierro y daban la primera forma a la herradura. Mi papá y yo la colocábamos. Otro iba todos los días a buscar a los corralones los caballos para herrar". La formación de don Regueira fue muy completa, con su padre llegaba a herrar hasta treinta caballos por día, además hizo el curso en la Escuela Municipal de Herradores, que quedaba en Sarandi y Constitución, donde había una buena cantidad de caballos, dado que ahí estaba el corralón de los carros de los recolectores de residuos, "los basureros".

Con la desaparición de los caballos en la ciudad, el oficio se fue perdiendo, aunque en los últimos tiempos, coincide don Alberto con Casata, gracias a los clubes de campo, chacras, estancias turísticas y countries, hay un cierto renacer de la actividad. Regueira se reúne cada 1º de enero con sus pares, en un club de Quilmes, para celebrar el día de San Elois, patrono de los herradores.

"La esquina del herrero, barro y pampa;
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón..."
Homero Manzi. "Sur".

Para finalizar mencionaremos a la herrería "El Dirigible", que funcionó en la calle Charlone 1730, donde Liberato Rafael Yadarola y su hijo Osvaldo Adolfo, realizaban piezas artísticas de muy buen diseño y notable calidad.

Fuente: http://www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar/display.php?page=izq_inta/patrim_oficio.htm#1

Agenci@ EL VIGÍA