Mal de Ojo

El  "mal de ojo" es un hechizo que tiene su arraigo en muchos lugares de Europa. En Andalucía, del niño que se queja de un mal, suele decirse que le han hecho "el mal de ojo"; vale decir: que con sólo mirarlo le han transmitido un mal. El hechizo de referencia puede ser casual o intencionado. Se dice del casual que la persona que al pasar lo miró, tenía en la vista un poder superior al del niño y sin querer le produjo el mal. Cuando en torno al niño hay gente sospechosa de enemistad, la culpa caerá sobre ésta, y el epílogo será trágico si la criatura se muere o permanece enferma por mucho tiempo. Las madres diagnostican de por sí el mal de ojo cuando sus pequeños se entristecen sin quejarse de ninguna dolencia fija, y también el raquitismo, las eczemas, etcétera.

El doctor Orestes Di Lullo registra en Santiago del Estero el "mal de ojo" de esta manera: "La 'malojiada' puede ser intencional o casual. Es el hechizo que efectúa el viajero al pasar ante una criatura sin detenerse a tocarla. Suele incriminarse al "malojo" un gran número de enfermedades infantiles y hasta la muerte misma. Las pobres madres, siempre atentas a la salud de sus hijos, que no saben defenderse de este peligro, encuentran en los amuletos la tranquilidad que necesitan para dedicarse a sus quehaceres domésticos, Estos amuletos se hacen de hueso en América y de coral en Europa. Los santiagueños consisten en un diente de perro, un colmillo por lo general, que cuelgan del cuello de la criatura a modo de escapulario. Si por casualidad el párvulo fuese "malojeado", se envía a buscar al autor del "daño",que vuelve para "tocar" al enfermito, si el "malojo" ha sido casual. Si no regresara se supone que ha tenido intención de causarle "daño", a menos que mande un mechón de sus cabellos o alguna prenda de su pertenencia, que se aplica sobre la cabeza del niño".

Extraído de: "El mito, la leyenda y el hombre - Usos y costumbres del folklore", Félix Molina-Tellez, Editorial Claridad, Primera edición, Buenos Aires 1947.

En algunas zonas del país, como clara muestra de sincretismo religioso - pagano, el mal de ojo se cura utilizando un plato sopero con agua limpia en el que se vierte un chorro de aceite. Si se forma un "ojo" en el centro del plato, este debe ser cortado con la hoja de un cuchillo u otro objeto metálico, y luego se debe rociar con un pequeño puñado de sal gruesa. Al tiempo que se realizan estas tareas, debe rezarse el Padre Nuestro y pedir por la salud de la persona "ojeada".

Fuente: http://ar.geocities.com/argentinamisteriosa

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