La Mariquita 

(Manual de Danzas Nativas – Prof. Pedro BERRUTI)

 

CLASIFICACIÓN: La Mariquita es una delicada danza de galanteo, de pareja suelta e independiente y de movimiento vivo.

Como todas las de su tipo, representa el sostenido y cortés festejo del galán a su dama, hasta obtener su simbólica correspondencia en la coronación final.

 

HISTORIA: La Mariquita, gracioso baile de suaves movimientos, bailose en casi todo el país –y especialmente en las regiones del centro, sur y oeste- aproximadamente desde 1820 hasta fines del siglo.

En la actualidad aún se baila en La Rioja y Catamarca –según nos informa I. Aretz-, y su música se puede recoger en las mismas provincias y en las de Cuyo, Córdoba, Tucumán y Santigo del Estero.

Así como el Gato y la Chacarera, sufrió la Mariquita la influencia de la Polca, que llegó al país en 1845, y en algunas regiones se estiló bailarla con enlace (La Rioja, Catamarca).

Como la mayoría de nuestras danzas tradicionales de galanteo, la Mariquita pertenece a la clase de bailes criollos derivados de los que España nos trajo de Europa en los años coloniales. Posiblemente nos llegó del Perú, penetrando por el linde norte (desde Bolivia) o el andino (desde Chile).

También se bailó en Perú, desde antes de 1820.

Entre las versiones musicales de la Mariquita citaremos la de Andrés Chazarreta (1927, 4° Album), la de Carlos Vega (1933 y 1934) y la de Andrés Beltrame (julio de 1934, cuaderno 12°)

 

La Mariquita 

(Didáctica de las Danzas Folklóricas Argentinas – Juan De Los Santos Amores)

 

Como una estrella campestre,

Como una dulce avecita,

Guarda lisonjas silvestres

La coqueta Mariquita.

 

 

La Mariquita es una auténtica expresión folklórica de antaño, que seguramente tiene tantos años como la Patria- Fue danza muy apreciada y picaresca en los salones cultos provincianos y se extendió por casi toda la República entre los gauchos campesinos.

 

CLASIFICACIÓN

De pareja suelta independiente. Es danza galante y de carácter picaresco.

 

HISTORIA

Yo recuerdo, cuando niño, allá en 1930m que en L.R.3 Radio Belgrano, en plena vigencia del número vivo en todas las emisoras del país, cuando casi en forma permanente una artista muy popular de esa época, Domingo Conte, el cual interpretaba la Mariquita muy asiduamente.

La Mariquita es tan añeja que, como desciende de las danzas europeas introducidas por los españoles, tubo intensa difusión y expansión por todo el país, y tomó diversas formas coreográficas. Se bailó con castañetas, con pañuelo, con ruidosos zapateos y sin ellos, elegantemente, pero siempre sumamente pícara y a veces desenfadada.

Las profundas investigaciones realizadas por Carlos Vega, que aparecen en el libro “Danzas Populares Argentinas” editado en 1952, por el Ministerio de Educación de la Nación, aglutina variados testimonios del siglo XIX, que indican que esta danza se interpretó en casi toda la República y descripciones muy diversas de las formas del baile. Expresa el mismo Vega, que Berutti “decía en 1882... a demás varía mucho en sus formas de un pueblo a otro”.

Ventura R. Lynch en su libro “La provincia de Buenos Aires hasta la definición de la cuestión capital de la República”, (1833) la nombra, como hace con muchas de las danzas que se bailaron en el sur. Expresa: “La Mariquita y el Pollito, son por el estilo de las que hemos descripto”. Andrés A. Beltrame el inquieto tradicionalista, que formó parte del dúo Lombardi – Beltrame, en el folleto décimo segundo, da a conocer la Mariquita sun su música, letra y coreografía que difiere de las conocidas, en el año 1934. El que fuera uno de mis maestros, el gran santiagueño don Andrés Chazarreta, me indicó en la década del 40 a esta danza con cuatro esquinas, con castañetas, cuatro zapateos de cuatro compases cada uno y media vuelta final.

A continuación agregaré testimonios hallados y descriptos por Carlos Vega. Thomas J. Hutchinson, cónsul británico  en Rosario , anduvo por Córdoba y por Santiago del Estero en 1882- 1883 de camino al Salado. En ambas provincias vio bailar la Mariquita,... “que se acompaña – escribe- con el tremolar de un pañuelo de bolsillo”. En la localidad de Matará (Santigo del Estero), se entusiasmó al extremo de echarse a danzar. “Tuve el honor –dice- de bailar la Mariquita con una mujer que no tenía ni zapatos, ni medias, ni miriñaques”.

Otro testimonio recogido por Vega: “Don Benjamín Vicuña Mackenna, el ilustre historiador chileno, hizo en su mocedad un viaje por los grandes centros del mundo occidental y, ya de regreso a su patria pasó por Buenos Aires. Camino a la cordillera, tuvo que atravesar las pampas, y una humilde fiesta rural, uno de los mil bailes inéditos que se realizaban no importa en qué soledad, pasó a la historia gracias a la pluma inquieta y minuciosa. Es el caso de que el 16 de septiembre de 1855, Vicuña Mackenna llegó a la posta de Achiras, pueblecito azotado por malones y angustiado de cautivas en las cercanías del Rio IV, Córdoba. Y el encargado de ella, un capitán, lo llevó a la fiesta. En estos términos cuenta los hechos el propio Vicuña. “Después de cenar, nuestro alegre huésped nos ofreció llevarnos a un baile que tenía lugar aquella noche en casa de la primera autoridad del pueblo, que era nada menos que un gaucho que nos recibió en mangas de camisa. Las niñas convidadas pasaban de una docena y los galanes eran solo dos, pero sacaban al estrado a lucir el gatito y la mariquita (danzas que se bailan dando vueltas y haciendo castañetas con los dedos) a toda la tertulia para que no hubiesen agraviadas”......

La Mariquita se danzó en los salones provincianos y fue repertorio obligado en los de Santiago del Estero y Tucumán. Es tal su éxito que obtiene que llega hasta el Perú donde es bailada con singular entusiasmo.

Esta danza es casi seguro que dura en sus diversas formas coreográficas más de un siglo de vida activa. Por los testimonios obtenidos considero que puede haber aparecido en el año 1800 y que perdura hasta 1910 aproximadamente. He podido comprobar personalmente que en Taif del Valle y Amaicha, en pleno valles calchaquíes de la provincia de Tucumán, se baila hasta en nuestros días, con pañuelo y cuatro zapateos de 4 compases cada uno.

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