Tierra de Menhires

Parque Los Menhires
Parque
Menhir
Menhir
Menhir
Menhir con rostro humano
Menhir antropomorfo

 

Tafí del Valle, "El pueblo de la entrada espléndida" como se traduce la palabra "Taktikllakta" de la cual deriva su nombre, está ubicado en la precordillera tucumana a 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Este lugar enclavado en los bellos Valles Calchaquíes alberga la más increíble muestra de una cultura megalítica en suelo argentino. Tafí del Valle es el centro de una amplia zona arqueológica que incluye también El Mollar, la Quebrada del Portugués, Alto Valle de la Ciénaga de Tafí, los Altos de Anfama, las Cumbres Calchaquíes y San Pedro de Colalao. Allí, entre valles, montañas y lagos, se elevan los altivos menhires.

La palabra menhir es de origen celta y significa "piedra larga" ("men" piedra, e "hir" largo). A fines del siglo XIX, José B. Ambrosetti elaboró los primeros informes científicos sobre los menhires de Tucumán ("Los monumentos megalíticos del Valle de Tafí". Boletín del Instituto Geográfico Argentino. Tomo XVIII. Buenos Aires. 1897), y desde ese momento numerosos investigadores se han abocado a explorar sistemáticamente los yacimientos y tratar de explicar el origen y función de estos megalitos. Hasta el momento se ha descubierto más de un centenar de menhires, y si bien son los elementos que más llaman la atención de quienes visitan la zona, no son las únicas sorpresas que depara.

En la zona conocida como El Arenal, cerca de las márgenes del Tipa Mayo, se han descubierto restos de un camino indígena conformado por adoquinado rústico de unos dos metros de ancho, y entre los ríos Tipa y Tacanas se observan pircas defensivas. Además, en el Puesto del Resbalito (2.100 m. s. n. m.) se ha encontrado un menhir y una construcción compuesta por un recinto cerrado hecho con grandes piedras semienterradas, que posiblemente sea una Kalasasaya.

A unos tres kilómetros de Tiu Cañada y subiendo por el curso del Tipa Mayo, se encuentran los Petroglifos de Ovejería (Piedra Pintada), descubiertos a fines del siglo XIX por el arqueólogo Adán Quiroga. Los más interesantes han sido grabados sobre una piedra ubicada en una mesada delimitada por los ríos Huamangueño y Tipa Mayo. La otra está a medio Km. al norte, semienterrada, sobre la margen derecha del segundo de estos ríos. La primera es una gran mole cuya base está a más de dos metros por debajo del nivel del terreno. La porción emergente se asemeja a un prisma de casi dos metros de alto, cubierto en sus dos vertientes por grabados antropomorfos y zoomorfos. Los arqueólogos e historiadores consideran que este lugar fue una "huaca" de la cultura Tafí. Una pequeña cavidad de la que parten dos surcos o canales permite suponer que el lugar se utilizaba para sacrificios rituales y posterior recolección de la sangre vertida. La mayoría de los estudiosos coincide en que se realizaban sacrificios de llamas, aunque no faltan investigadores, especialmente alemanes y franceses, que sostienen que podrían haberse realizado algunos sacrificios humanos.

En la década del '60, la construcción del embalse del dique La Angostura puso en peligro la conservación de varios menhires del área, por lo que la Universidad Nacional de Tucumán decidió trasladarlos y crear un parque arqueológico en la localidad de El Mollar, cerca de la ruta provincial 307. A fines de la década de los '70, la Secretaría de Turismo de Tucumán creó el Parque Los Menhires, agregando a la colección existente algunos menhires que se encontraban en el Parque 9 de Julio de la ciudad de Tucumán, y varios que permanecían en propiedades privadas.

Los menhires, que fueron tallados en granito y superan en muchas ocasiones los tres metros de alto por 0.50 a 0.60 mts. de ancho, tendrían una antigüedad de entre 2.000 y 10.000 años. Hay algunos que presentan una superficie lisa, pero la mayoría están grabados con motivos humanos, animales, o representaciones puramente geométricas. Estos monumentos tenían carácter propiciatorio, y por esta razón algunos están grabados con serpientes o felinos, o con ojos de Imaymana (círculos concéntricos), que refuerzan los conjuros para lograr la lluvia, fertilidad y fecundidad.

Los estudios realizados durante la recolección y traslado, permitieron comprobar que tanto los menhires como las grandes piedras grabadas estaban orientados de tal manera que permitían llevar un control de los solsticios y equinoccios, así como los tiempos de siembra y de cosecha.

En algunos de los menhires del Valle de Tafí aparecen rostros que los arqueólogos relacionan con los grabados de la cultura Tiahuanaco y el rostro del monolito de Mocachi, al oeste del lago Titicaca. Esto, sumado a la procedencia aymará de algunos topónimos aún vigentes en Tucumán y los Valles Calchaquíes, permite inferir un lazo entre la cultura Tafí y los pueblos del altiplano boliviano.

Fuente: http://ar.geocities.com/argentinamisteriosa

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