PROVINCIA DE FORMOSA

La ciudad de Formosa nació como resultado del proceso de ocupación del espacio chaqueño que se inició con posterioridad a la guerra de la Triple Alianza (1865-1870) que enfrentó al Paraguay con Argentina, Uruguay y Brasil.

Al producirse el veredicto arbitral que estableció el río Pilcomayo como límite definitivo entre la República Argentina y la República del Paraguay, Villa Occidental (hoy Villa Hayes) primitiva capital del Chaco Argentino, debió trasladarse al entonces denominado Chaco Central. El traslado, encomendado por el gobernador Lucio V. Mansilla al mayor Luis Jorge Fontana, llevaba una sugerencia explícita sobre el lugar en que debía instalarse la nueva capital del Chaco argentino; aquel punto sería el “conocido desde el tiempo de los españoles con el nombre de Punta Hermosa o Formosa”, acuñándose el último término como denominación definitiva. La fundación del pueblo se concretó el 8 de abril de 1879.

A su vez el Territorio de Formosa fue separado del primitivo territorio del Chaco en 1884, constituyéndose como una gobernación con capital en la villa homónima.

Los informes de los primeros gobernadores instalados en la nueva capital chaqueña, se preocuparon por señalar la futura importancia económica y comercial de una plaza enclavada sobre una de las vías fluviales más importantes de América y susceptible de establecer excelentes relaciones hacia otros puntos de la geografía nacional.

Como muchas de las colonias nacionales creadas y ocupadas en la época, Formosa debió esperar varios años para ver definitivamente establecidos su pueblo y colonia. Entre 1879 y 1884 se sucedieron cuatro mensuras con los problemas de controversias y arraigo de pobladores que ello significaba.

Los cuatro lotes que pasaron a estructurar el pueblo de la colonia, fueron ubicados a la vera del río Paraguay y sus ejes centrales se orientaron definitivamente a medio rumbo tal como lo establecían las prescripciones de la ley. La autorización de trazar al futuro centro urbano en ese sitio obedeció al deseo de ponerlo en contacto directo con el núcleo que concentraba todo el movimiento de daba vida a la colonia.

El trazado fue ortogonal, con una plaza central de cuatro manzanas, calles y avenidas suficientemente anchas y espaciosas. A pesar de que el sitio elegido presentaba áreas no aptas para la instalación de viviendas, la clásica cuadrícula se conservó tanto en al fundación original como en los ensanches posteriores.}En los años subsiguientes a la instalación de las autoridades y al arribo de los primeros colonos, los habitantes se ubicaban mayoritariamente sobre las barrancas adyacentes al Río. Hacia 1882, la población se componía de aproximadamente 78 familias que sumaban un total de 441 personas. De ellas 213 eran austriacos, 196 italianos, 38 argentinos, 8 franceses y 6 españoles.

El poblamiento de los cuatro lotes mensurados para pueblo y establecidos como ejido municipal a principios del siglo XX, se inició en las cercanías del puerto. En los años subsiguientes el crecimiento de la población y la ocupación de la planta urbana fue lento.

Los principales edificios públicos y administrativos y las casas comerciales también comenzaron a situarse en cercanías del puerto, en un radio que comprendía no más de veinticinco manzanas, convirtiéndose la actual avenida 25 de mayo en el eje de las actividades. Incluso la vida social y pública que se cumplía en las plazas de toda ciudad, se desarrollaba aquí en terrenos que luego ocupara la estación del ferrocarril y sus playaas de maniobras.

La vida de los ciudadanos dependió, por largos años, de las actividades primarias que se realizaban en la colonia. La única industria de cierta importancia instalada fue el ingenio azucarero La Teutona , que prolongó su actividad hasta 1905. En esos años comenzó el funcionamiento de la fábrica de tanino que perdura hasta nuestros días.

Sujeto a tales condiciones, el crecimiento de la población fue lento, pasando de mil quinientos habitantes en 1895, hasta alrededor de cinco mil habitantes al terminar la primera guerra mundial.

En 1905 capitales privados, solicitan y obtienen un permiso nacional para construir un ferrocarril rural que partía de la fábrica de tanino recién instalada sobre el río Paraguay, atravesaba la villa por las avenidas Paraguay y 9 de Julio y se dirigía hacia el norte hasta arribar a “ La Compañía Estancias y Tierras del Pilagá S.A.”

Esta línea de veintisiete kilómetros de longitud le transfirió una actividad creciente a toda la zona, ya que no solo servía a los intereses de la empresa, sino que además trasladaba mercaderías y usuarios particulares desde la capital hasta la estancia “Guaycolec” y su área de influencia.

Entre los elementos notables integrados al paisaje urbano se destacó la construcción de la estación y la extensión de las vías férreas hacia el interior, impulsado desde 1909 por la ley 5559 de Fomento de los territorios nacionales. Este ferrocarril del estado, tuvo la virtud de ampliar el hinterland de la ciudad, acelerando el movimiento comercial y facilitando el intercambio de productos.

El avance hacia el oeste creando una sucesión de pueblos que orientaron sus actividades extractivas y productivas en sus respectivas áreas de influencia. En 1914, la línea había llegado a Las Lomitas, suspendiéndose los trabajos por algunos años; reiniciados a fines de la década de 1920, se conectó rápidamente con la construcción que avanzaba desde Embarcación en salta, concretándose la apertura de las Tierras interiores y la comunicación directa con el noroeste argentino.

Sin embargo, el crecimiento poblacional y el desarrollo urbano continuó con mucha lentitud en las décadas siguientes, llegando a 16.500 habitantes en 1947. En el plano de la época se observa que la expansión se realizó hacia el oeste-noroeste, siguiendo los ejes de las avenidas 25 de Mayo y 9 de julio, agregándose 148 manzanas a la cuadrícula. Para entonces existían solo 64 cuadras pavimentadas y con desagües cloacales, obras que datan de finales de la década de 1930.

Hacia el sur del puerto, sobre los lotes rurales trece y catorce bis, se localizó una incipiente zona industrial conformada por aserraderos, desmotadores, depósitos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales y una fábrica de tanino. Ello dio origen a la población de adyacencias, prolongándose la trama urbana hacia esa zona.

Formosa, de raíz india
La provincia de Formosa fue habitada sobretodo, por tres grandes grupos de aborígenes que vivían en distintas regiones, ellos eran los TOBAS, MATACOS Y PILAGÁS. 
Estos grupos arribaron al territorio después de verse obligados a emigrar de la selva boliviano-paraguaya huyendo de las tribus cuya ferocidad atentaba contra la seguridad de sus vidas. 
Las tribus chaqueñas que habitaban este suelo eran de distinto origen lingüístico y practicaban una economía cazadora y recolectora. Se distinguían los guerreros abipones y los canoeros payaguás, a orillas de los grandes ríos; hacia el interior estaban los guerreros matacos y hacia el oeste los chiriguanos. 
Existían además. Comunidades de mocovíes cerca de los abipones, y Chulupíes junto a los chiriguanos. Con la voz guaraní "Guaicurú" se designó a tobas y pilagás, "mataco-mataguayos" a los que ocupaban el oeste. 
Guaycurúes y matacos mataguayos se parecían culturalmente por eso se denominaban "chaquenses típicos".Se hallaban organizados en grupos y su vida se desarrolla aún hoy en un ambiente de trabajo primario. 
Dedican su vida a la confección de trabajos en maderas, tallas, mates, ceniceros, artículos de totora, paja y palma, a la construcción de sillas, canastos, sombreros, balsas. Los cestos que confeccionan sirven para guardar granos, los decoran con guardas y hacen además jarrones y tinajas. Cada grupo posee sus costumbres, lengua y vestimenta propia. 
La presencia de los indios matacos fue muy importante y aguerrida en la zona de los primeros asentamientos estables en la provincia, ubicándose sobre todo en el centro de la misma . 
Eran básicamente pescadores y recolectores, pero también practicaban la caza y la agricultura pero como actividades secundarias. Habitaban las regiones aledañas a los ríos Pilcomayo, Bermejo y Teuco. La pesca se realizaba con arpónes de unos cuatro metros de largo. 
Vivían en chozas de ramas y paja, sin puertas ni muebles, y se vestían con pieles de venado. 
Transcurrida la segunda mitad del siglo XIX los distintos grupos aborígenes asentados en las márgenes del río, tomaron contacto con el primer blanco que apostó en la región: el dueño de la primera compañía a vapor del Bermejo, Natalio Roldán. La desconfianza inicial que le tuvieron fue vencida en poco tiempo por el buen trato y pronto, casi dos mil de ellos comenzaron a trabajar en las obras emprendidas. 
La ciudad de Formosa fue fundada el 8 de Abril de 1879, por el Comandante Luis Jorge Fontana. 
El 1º de octubre de 1884, por ley Nº 1532 se erige en Gobernación Nacional, siendo su primer Gobernador el Cnel. Ignacio Fotheringham. 
Formosa fue declarada Provincia de la República Argentina recién el 30 de Junio de 1955, y su primer gobernador Constitucional fue el Dr. Luis Gutnisky. 
La política nacional hacia los indígenas se completó con las misiones religiosas. Luego de realizar un vasto reconocimiento de distintas zonas del Noreste y tras largas gestiones, en el año 1899 surge la Misión de San Francisco Solano de Tacaaglé sobre el río Pilcomayo. 
Su fundador fue el padre Terencio Marcucci recibiendo 20.000 hectáreas de laboreo para indios tobas. 
En líneas generales el funcionamiento de la Misión seguía el modelo de las misiones Jesuíticas instaladas hasta el Siglo XVIII. 
La Misión compraba toda la producción a cada familia productora con un precio uniforme y luego la colocaba en la plaza de Formosa. 
En plena conquista sin embargo, el contacto de misioneros y aborígenes conoció momentos muy difíciles, cuando la exploración del Bermejo implicó la muerte de misioneros jesuitas, como el Padre Gaspar Osorio y el Padre Ripari, sacrificados en 1639. 
Años después, corrieron la misma suerte el Padre Salinas y Pedro Ortiz de Zárate, como también el martirio de algunos, abrió camino para el trabajo abnegado de otros, que en oleadas sucesivas y con suerte desigual fueron llegando a estas tierras. 
El sacerdote Franciscano Roque Chielli dedicó los mejores años de su vida para ayudar a los Chiriguanos y sus primeros años de trabajo transcurrieron en la misión La Loma de El Tabacal, hasta que en 1970 un acontecimiento imprevisto sacudió su pacífica existencia: llegó la orden de desalojar de inmediato. 
La catequesis de los Franciscanos entre los aborígenes se ha distinguido por un gran respeto a su lengua y sus costumbres.

Fuentes: http://www.formosa.gov.ar/portal/13001.html y http://www.welcomeargentina.com/formosa/historia.html 
Mañana: PROVINCIA DE LA PAMPA

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