PROVINCIA DE TIERRA DEL FUEGO
 
Primera Expedición

La primera expedición europea registrada fue la de Hernando de Magallanes (1520), que bautizó a la zona con el nombre de "Tierra del Fuego", probablemente por las hogueras en torno a las cuales se agrupaban los indígenas. Los grupos aborígenes que encontró el hombre blanco fueron los Shelknams (Onas), los Yámanas (Yaganes), los Alakalufes y los Haush. Durante tres siglos pasaron esporádicamente por la zona expediciones inglesas, francesas y holandesas, además de otras españolas. Entre 1826 y 1830, Fitz Roy descubrió una nueva ruta interoceánica: el canal de Beagle; en su segunda expedición vino acompañado del naturalista Charles Darwin. Los españoles hicieron durante el siglo XVII varios intentos de colonización en la zona del estrecho de Magallanes, sin éxito. Luego, una misión de pastores anglicanos dirigida por el Rvdo. Thomas Bridges se instaló en la zona del Canal Beagle. 

Localidades Urbanas

Las actividades misioneras de Bridges constituyeron el paso inicial en la historia de la actual capital de la provincia. El asentamiento se situó en 1869 en la ribera de una bahía que los propios aborígenes denominaban "Ushuaia" ("bahía que mira al poniente" o "bahía hermosa"), sobre la costa sur de la Isla Grande. Años después llegó el comodoro Augusto Lasserre al mando de una expedición argentina, fundando una Subprefectura el 12 de octubre de 1884. Esta fecha se recuerda como el aniversario de Ushuaia. En el norte de la Isla fueron los salesianos quienes llevaron a cabo una obra civilizadora. El Rvdo. Padre José Fagnano y sus colaboradores se instalaron en 1893 junto a la desembocadura del río Grande en el Atlántico. La misión, llamada de Nuestra Señora de la Candelaria, sufrió un devastador incendio, no obstante lo cual constituyó -junto con el incipiente comercio generado- el germen de la que actualmente es la localidad más poblada de Tierra del Fuego. La fundación oficial de Río Grande se produjo el 11 de julio de 1921. La tercera localidad urbana es Tolhuin, ubicada a 3 kilómetros de la cabecera Este del lago Fagnano y en el centro del sector argentino de la isla. Precisamente, su nombre proviene del vocablo shelknam que significaba "corazón". Fue creada por ley del entonces Territorio Nacional, sancionada el 4 de octubre de 1972. 

Gobernacion Marítima

En 1943 el gobierno nacional decidió la creación de la Gobernación Marítima de Tierra del Fuego. Luego, en 1955, se creó la provincia denominada Patagonia, que no llegó a constituirse legalmente. Dos años más tarde, el Decreto-Ley 2191/57 estableció el Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

En 1986 la Cámara de Diputados aprobó la provincialización, pero el proyecto recién se transformó en ley en 1990. Al año siguiente se reunió en Ushuaia la Convención Constituyente, que redactó la carta magna provincial.

El texto fue jurado el 1º de junio de 1991 y en el mismo, la Provincia se declaró integrante de la Región Patagónica y decidida a coordinar "su política, planes y gestiones con las provincias de la región y el Estado Nacional". En diciembre del mismo año se realizaron las primeras elecciones de autoridades provinciales. 

LA LEYENDA DE LOS MARES DEL SUR…

El capitán George Anson, comandante en jefe de una escuadra de barcos de su Majestad Británica que realizaba en el año 1741 una expedición por estos mares australes, escribía en su diario de a bordo: "Desde la tempestad que se inició antes de abandonar el estrecho de Lemaire, tuvimos una sucesión continua de tormentas que dejó asombrados a los más antiguos y veteranos marineros, y los obligó a confesar que lo que hasta entonces habían llamado tempestades eran ventarrones sin importancia comparado con la violencia de estos vientos, que levantaban un oleaje tan corto y al mismo tiempo tan formidable, que resultaba más peligroso que el de todos los mares recorridos en otras partes del globo". 
Las palabras de este curtido navegante inglés dan una idea de lo que en el pasado significaba surcar estas aguas, consideradas malditas incluso por los marineros más curtidos. Casi un siglo después, el joven naturalista Charles Darwin, que entonces tenía 22 años, navegaba por esta región a bordo del bergantín Beagle en su viaje de exploración alrededor del mundo. En el diario de a bordo donde describió su fantástica aventura, que duró cinco penosos años anotó: "Tierra del Fuego tiene un clima horroroso, uno de los peores del mundo... El Beagle tuvo que luchar durante un mes con un mar borrascoso al intentar bordear el cabo de Hornos. Una gran ola abatió sobre el barco arrancando uno de los botes...". 
Durante siglos, los navegantes españoles que surcaban los mares australes identificaron a la isla de Tierra del Fuego con un infierno barrido por el viento y rodeado de los desérticos glaciares de la Antártida. Sin embargo, algunos viajeros decimonónicos también hablaban de la belleza de sus frondosas islas vírgenes y de sus lagos cristalinos, que gozaban de un clima que recordaba al del norte de Inglaterra. Tierra del Fuego es en realidad un vastísimo archipiélago situado al sur del estrecho de Magallanes formado por miles de islas -unas chilenas, otras argentinas- y rodeado por los océanos Pacífico, Atlántico y el mar Antártico. El primer navegante que se aventuró por estas costas salvajes y desoladas fue el portugués Fernando de Magallanes quien, cuando en 1520 entró en el estrecho que hoy lleva su nombre, divisó al sur columnas de humo, motivo por el cual bautizó a esta región como Tierra de los Fuegos. El fuego que divisó Magallanes provenía de las hogueras de los indios onas que ocupaban la isla grande y que fueron brutalmente aniquilados por el hombre blanco.

Los indios Haush (Manekenk)

familia HaushVivían en la parte este de la Isla Grande de Tierra del Fuego, entre la Bahía Buen Suceso y el cabo San Pablo. Aunque son considerados, por unos, como parecidos a los Selk'nam, también se supone que los Aush llegaron antes en Tierra del Fuego, y que fueron rechazados hacia el sur-este. Tienen costumbres y mitos cuales presenten diferencias con la tradición Selk'nam, y un idioma notablemente distinta. Otra diferencia con los Selk'nam, el otro pueblo fueguino 'de tierra adentro', es que su economía de alimentación y de vestimenta no depende principalmente del guanaco, sino de la foca.
Fue el primer pueblo a desaparecer totalmente de la Tierra del Fuego, ya que en 1910, según Antonio Coiazza, solamente quedaba una tribu "... habitaba entre Bahía Tetis y Bahía Fatley, y ahora se ha reducido a una sola familia compuesta del padre y de dos hijas, y a una mujer de unos treinta y nueva años." ; y según Lucas Bridges, contandolo en 1899 : "Yo me pasaba todo el tiempo con Yoiyimmi y Saklhbarra a fin de aprender su idioma. Si hubiese sabido en aquella época que el aush era hablado solo por sesenta indígenas en toda la Tierra del Fuego, no me hubiera tomado un semejante trabajo."

Muchos datos precisos fueron conocidos gracias a Lucas Bridges por su libro 'El ultimo confín de la tierra' (1899) : "Durante los primeros años que pasamos en Haberton, fuimos visitados varias veces por un pequeño grupo de Aush [...] Estos Aush temían a los Onas, sus vecinos del norte y oeste, mas aun que a los Yaganes, y con fundado motivo. Durante varias generaciones habían sido obligados a evacuar una tierra buena, huir hacia el extremo sudeste del territorio, y reducirse a vivir en medio de la selva y la ciénaga."
Y sobre su origen : "Estoy convencido de que los onas y los aush provenian de los tehuelches del sur de Patagonia, pero los aushs llegaron a la Tierra del Fuego mucho antes que los onas [...] Habia ciertamente mucha más diferencia entre el aush y el ona que entre este ultimo y el idioma de los tehuelches. Creo que al principio los aushs ocuparon toda la region, y se tuvieron que contentarse con la punta sudeste, de clima humedo y plagada de cienagas y espessos matorrales. Confirma mi teoria el hecho de que en la tierra occupada por los onas existen nombres de lugares que no tienen significado en su idioma ; son en realidad palabras que sólo tienen significado en el idioma aush."

Sobre la diferencia de idioma, Lucas Bridges cuenta ese gracioso detalle : "Yo creía haber aprendido unas seiscientas palabras de aush, y aunque sabia que existía gran diferencia entre el idioma aush y el ona, me esforcé en hablarlo, deseando sobre todo impresionar a mi padre con mis conocimientos. Kaushel no me entendió, pero yo quedé muy satisfecho al entender la contestación en aush de Kohpen, su mujer, que era originaria de una tribu de onas del este."

Mito, contado por Antonio Coiazza :"También entre ellos la zorra hace el papel del animal asusto que enseña la malicia a los otros. El zorro antiguamente era domestico como el guanaco, la foca, todos los peces y los pajaros, y cantaba al unísono ekelé, ekelé, ekelé. Pero un día le pusieron debajo de la nariz un olor muy malo, y se hizo salvaje, invitando a los demás animales a hacer lo mismo."

Otro mito, contado por Antonio Coiazza : Hay otro espíritu varón, "muy malo, que vive en las entrañas de la tierra y se llama Ksorten. [...] Cuando esta cerca de los toldos, echa mano de los canastos, y con ellos pega a las mujeres, especialmente a las mas caprichosas ; motivo por el cual estas lo temen mucho, y, cuando lo ven, se encierran en el toldo, tapándose la cara y los ojos con la capa. Al contrario, los niños, asustados, huyen."

Aunque parece que la Isla de Los Estados no fue nunca visitada por los indios fueguinos, Anne Chapman recogió ese mito haush, la historia de Jáius : "Cuando el gran chamán Kox abrió la laguna y creó Sati, el estrecho de Le Maire, Jáius se apartó de la Isla Grande, su tierra natal y se transformó en la isla del otro lado del estrecho, que por eso llevaba su nombre. [...] Como era costumbre en aquel entonces, costumbre que siempre se guardó, el hermano, Ai-uken, se casó con una hermana de su cuñado, nombrada Jáiwin. Así, según la usanza, ella vino a vivir en la tierra de su esposo y después se convirtió en el cabo que llevaba su nombre (cabo San Diego) en las orillas de Sati. Cuando Ai-uken se casó, Jáius se enojó pues no quiso quedarse con Jáiwin (su cuñada). Por eso Jáius se alejó y se transformó en una isla. Jamás se casó. Se quedo sola, apartada de todos. "


EL HAIN Y EL MITO ONA DE LA PELEA DEL SOL Y LA LUNA

Los onas se autodenominaban "selkans", hombre de a pie. Eran básicamente cazadores. Habitaron en la Isla de la Tierra del Fuego. A comienzos del siglo XX, fueron sometidos a un exterminio por los estancieros dedicados a la crianza de ovejas. Algunos pocos lograron sobrevivir en misiones salesianas. Una obra clásica sobre los onas surgió del tesón del antropólogo austríaco Martín Gusinde quien, en la década de 1920, convivió con los onas y presenció su ritual fundamental, el hain. El 1983, murió Lola Keipja, la última ona. Sus cánticos de estirpe chamánica fueron grabados por la antropóloga francesa Anne Chapman, autora también de un importante libro sobre este pueblo, hoy desaparecido. Aquí honramos a los imaginativos y extintos onas mediante el recuerdo del mito que narra los orígenes del hain, el rito esencial de su cosmovisión... 

Hace mucho, mucho tiempo, Krren, el Sol, y Krah, la luna, vivían en la tierra de los onas. En esa época las mujeres dominaban a los varones, a quienes trataban como a sirvientes, obligándolos a cumplir con las tareas más bajas. Entonces eran ellos los encargados de cargar los bultos, cocinar, cuidar a los bebés o acarrear el agua hasta las chozas.En determinadas ocasiones las mujeres, dirigidas por Krah, se reunían en un amplio toldo para llevar a cabo una ceremonia secreta que se llamaba hain. El hain era una especie de fiesta donde las jovencitas eran proclamadas mujeres y donde la presencia de los varones estaba prohibida. Durante el rito, las participantes se reunían alrededor del fuego y se disfrazaban: se pintaban el cuerpo con arcilla roja y blanca y se cubrían de plumas. Los hombres, mientras tanto, escuchaban los gritos y no se atrevían a acercarse por miedo a contrariar a los espíritus convocados. Pero un día tres hombres jóvenes, osados y curiosos llamados Sit, Kehke y Chechu se resolvieron a espiar a las mujeres durante el hain. Querían saber qué pasaba en la choza prohibida y develar el secreto del poder femenino. Los tres hombres se fueron acercando con sigilo, mirando atentamente a su alrededor y ocultándose cuando les parecía necesario. Al llegar junto al toldo y atisbar por entre las junturas de los cueros se dieron cuenta de la gran verdad: los temidos espíritus no eran más que sus propias mujeres, a quienes reconocieron una por una. Lleno de rabia, Sit lanzó un fuerte silbido de aviso, y todos los hombres corrieron hacia la choza donde se desarrollaba el hain provistos de piedras y palos. Todos juntos se lanzaron contra las mujeres y las golpearon hasta matarlas.
Rápidamente Krah apagó el fuego sagrado y quiso organizar la defensa, pero Krren la enfrentó, furioso por el engaño. Enceguecido, le dio fuertes golpes en la cara y la derribó sobre las brasas de la hoguera. Su enojo era tan grande que mató a su propia hija, la hermosa Tamtam. Hijas, madres, hermanas, esposas fueron ultimadas, todas menos las niñas que todavía no hablan llegado a la edad del hain. Cuando los hombres se calmaron, contemplaron desolados los despojos. Comprendieron que no podrían seguir viviendo allí y decidieron marcharse. Hombres, niños y niñas pequeñas se dirigieron hacia el Este, muy lejos, más allá de los mares, donde el mundo se acaba. Y allí se quedaron durante mucho tiempo, llorando a sus mujeres muertas y su soledad. Sólo cuando las niñas se convirtieron en jovencitas los hombres decidieron volver a su tierra para repoblarla y comenzar de nuevo. Pero la vida de los onas nunca volvió a ser la misma. Desde ese momento Krren y los hombres dispusieron que el hain fuera una ceremonia secreta de la que sólo ellos participaran. Y dominaron el mundo mientras las mujeres, privadas de la protección de Krah, fueron sometidas para siempre. Después de la derrota, Krah, desesperada de dolor y humillación, se sumergió en el mar, nadó hasta el horizonte y desde allí subió al cielo, que sería desde entonces su nueva morada. Estaba furiosa con Krren, con los hombres y con todos los espíritus masculinos, pero también se sentía ufana de ser la única que había salvado la vida. El Sol fue tras ella, burlándose de su cara manchada por los moretones y las quemaduras, pero no pudo ni podrá alcanzarla jamás. La gran persecución se repite todos los meses. Krah asoma poco a poco su rostro dolorido y se muestra por completo, clara y redonda, pero cuando divisa a Krren y comprende que él sigue dispuesto a maltratarla, comienza a esconderse hasta desaparecer. La Luna es rencorosa, recuerda siempre el tiempo en que era reina y señora y no perdona a los onas, que ayudaron a Krren a destronarla. Por eso envía desgracias a la Tierra y se lleva a los niños cuando las madres se descuidan. Los onas le tienen mucho miedo, no se alejan de sus toldos por las noches, no se unen con sus mujeres en luna llena y convocan a los hechiceros para que, con sus cantos, destruyan el influjo de Krah. Muchas veces la maldicen levantando sus puños hacia el cielo, ordenándole que se vaya y deje de enviarles tormentas y enfermedades. Ella, como si obedeciera, desaparece por unos días, pero luego, burlonamente, vuelve a asomarse. Una vez cada tanto, Krah no adelgaza sino que empieza a ponerse oscura y permanece así, como tiznada por el odio. Entonces los onas siguen el mandato de sus hechiceros y resisten ensimismados, rogando todos juntos para que pasen pronto las horas angustiosas del eclipse. (*) 

(*) Fuente: Leyendas de la Tierra del Fuego, comp. ArnoldoCanclini, Ed. Planeta, Ciudad de Buenos Aires.

ONAS QUE NUNCA MÁS ESTARÁN... 

Los onas se llamaban a sí mismos selk' nams. Durante siglos vivieron en la isla Grande de Tierra del Fuego, en la Patagonia Argentina. Por largas exhalaciones de tiempo, habitaron junto al viento y la tierra, el guanaco y el bosque. Celebraron su inmemorial rito del hain, el centro de su vida religiosa, sustentado por el mito de la pelea del sol y la luna. Su mitología fue muy rica, frondosa. En 1923, el antropólogo austríaco Martín Gusinde visitó a los onas y presenció un hain. El resultado de aquella investigación es Los indios de Tierra del Fuego. Hacia 1880 los estancieros, muchos de ellos de origen inglés, comenzaron la colonización. Los territorios que antes eran el libre hogar del ona nómade y cazador, fueron cercados. Muchos onas rompieron las cercas y cazaron y comieron la carne de las ovejas, del nuevo animal llegado del otro lado del océano. Esa fue la ¨excusa¨ para la consumación de un genocidio olvidado, ignorado. Los ancestrales señores de la Tierra del Fuego fueron cazados, exterminados. Los estancieros recibieron el apoyo de tropas regulares del ejército argentino y de asesinos a sueldo. Los valerosos nativos de la isla intentaron defenderse. Pero, claro, muy poco pudo el arco y la flecha frente a la pistola y el rifle. Pocos onas sobrevivieron en las misiones salecianas. Pero luego padecieron epidemias, enfermedades contraídas del hombre blanco. Al cabo de escasas décadas los pocos sobrevivientes desaparecieron. La última ona, Angela Loij, murió en 1974. Desde entonces, en silencio, en soledad, la gran isla de la Tierra del Fuego oculta su nostalgia por aquellos seres que veneraban sus cerros, bosques, lagos y montañas. La nostalgia por aquellos onas, de tan rica imaginación y espiritualidad, que nunca más estarán. Y un homenaje a su memoria, en este latido de Temakel, a través una entonación poética... 

ONA QUE NUNCA MÁS ESTARÁS 

Ona que nunca más estarás 
cerca de la fogata
de la Tierra del Fuego;
tu flecha y tu dignidad
es ya alba remota.
Dentro de la piedra y el árbol
deseo escuchar tu grito.
Pero sé que tus huesos triturados
gimen en tumbas sin semillas.
Y en el bosque
tu nombre no ríe en la madera; 
el arroyo y el cerro
nos escuchan 
tus relatos 
antiguos.
El cóndor desde su camino de nubes,
no atisba tu choza y tus ritos
porque tú ya nunca más estarás.
En un ocaso que sudaba amargura
llegaron a tu isla
los seres sin dios. 
Tenían brazos que se extendían
y concluían 
en bocas de metal.
Bocas que escupieron sobre ti
los témpanos
de hielo asesino 
que mataron tu honra
casi desnuda.
Y cerca, el guanaco y el cormorán
contemplaron el rostro
de tus chamanes y mujeres,
tus cazadores y guerreros
tiznados con la ceniza final
de un fuego 
desvanecido.
Entonces, tus dioses y tus ancestros
se alejaron en un viento
acribillado de fango.
Y sangre.
Pero yo, a través del agua y la araucaria
quiero invocar
el regreso de tu voz, extraña. 
De magia.
Pero sé que ya nunca más
danzarás en el altar
de tus dioses y antepasados,
ni escucharás los lenguajes
de los animales venerados.
En la noche de Luna, de Kra,
en la erupción diaria de Sol, Krren,
nunca más estarás.
Nunca más estarás
próximo a la cascada,
la nieve, el lago. 
Y el volcán. 
Sin embargo, 
a la gran isla que te alimentó
alguna vez deberé preguntarle
por qué el viento de la patagónica tierra
continúa repitiendo
las voces de tu pueblo.

Fuentes: http://www.tierradelfuego.gov.ar/nuestrahistoria/index.php - http://www.temakel.com/losonasqueyanuncamasestara.htm - http://www.temakel.com/mitohain.htm - http://enigmas0.iespana.es/enigmas0/leyendas_mares_del_sur.htm  
 
Un agradecimiento especial por la invalorable colaboración de DANIELA CALANDRI
Mañana: PROVINCIA DE TUCUMÁN

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