EL SAPITO COLOCOY

(Cuento Mapuche - Chile)

El sapito Colocoy se dirigía a su casa, a descansar de las pesadas tareas del día, cuando, en el camino, se encontró con un zorro.

-¡Quítate demi camino, feo sapo -le dijo éste-, me incomoda verte siempre saltando! ¿Nopuedes correr, aunque sea un poquito?

-¡Claro quepuedo! - constestó el sapito Colocoy, que, sin ser orgulloso, se sintióterriblemente ofendido de que el zorro le hubiera dicho que andaba siempre asaltos

- Claro quepuedo, y mucho más ligero que tú, si se me antoja.

-¡Ja, ja, ja-rió el zorro-. ¡Qué graciosos eres! ¿Quieres que corramos una carrerita?

-¿Y en quétopamos? -le contestó el sapito-. Pero lo haremos mañana en la mañana, porqueahora vengo cansado de mi trabajo y no haraganeo como tú. Además, se hacetarde y me espera mi familia para cenar.

-Convenido,pero no faltes, pobre sapito. -dijo el zorro, y en un liviano trote se dirigió,riendo, a su madriguera.

Al díasiguiente, mucho antes de que las diucas comenzaran a sacar el alba de susbuches, el sapito Colocoy ya se estaba preparando para la carrera. Puso a sushijos menores como jueces de grito, en la partida; a su mujer, como juez dellegada; y a su hijo mayor, que era igualito a él, lo escondió en la tierra,unos cuantos metros más allá del punto de llegada.

Empezaba aclarear cuando apareció el zorro.

-¿Estás listosapito Colocoy? -le preguntó.

-¡Mucho rato!¿Trajiste testigos?

-No me hacenfalta, basta y sobra con los tuyos, para el caso presente. Y corramos luego quetengo una invitación a un gallinero y se me está haciendo tarde.

-¡Cuandogustes no más!

Puestos en laraya, y apenas sonó el grito, el zorro partió como un celaje. Pero aún máslisto, el sapito Colocoy se le colgó de un salto en el rabo.

Corrió unosmetros el zorro y volviéndose a mirar para atrás, gritó burlón:

-¡SapitoColocoy!

Y con asombrooyó la voz de éste que le gritaba:

-¡Adelanteestoy!

Como picado poruna araña, se dió vuelta el zorro y divisó al sapito Colocoy saltando haciala meta delante de él.

Partió otravez el zorro, como el viento, pero esta vez, por quello de que el zorro nuncadeja de serrlo, metió la cola entre las piernas. El sapito Colocoy regresótranquilamente al punto de partida.

Jadeando llegóel zorro a la raya, se paró un poco antes y volviéndose para atrás grito:

-¡SapitoColocoy!

Y con una rabiainmensa oyó una voz burlona que le gritaba, desde más allá del punto dellegada:

-¡Adelanteestoy!

Y así fue comoel orgulloso zorro fue vencido en la carrera por el sapito Colocoy.

Acerca de:  

Mapuche

Pueblo originario del actual Chile. Ocupó desde la región de Coquimbo, hasta el sur en la zona de Puerto Montt. Su lengua -definida como sonora, dulce y rica-, ha dejado muchos vocablos en el español y en el hablar común de los chilenos.

Su origen mítico se sitúa en la lucha entre las serpientes Kai Kai y Ten Ten, pelea que derivó en un diluvio que duró ‘más de tres meses’ y que les obligó a refugiarse en un cerro cerca del río Biobío a partir del cual poblaron la Tierra. 

A la llegada de los conquistadores, superaban el millón de personas y nunca pudieron ser dominados por los españoles, cuyas poblaciones, siempre sufrieron de las incursiones de un pueblo valeroso y orgulloso de su libertad (que mantuvo por trescientos años). Le  provocaron a la corona, las mayores pérdidas en  sus afanes de conquista.

Fue el Estado chileno, quien definitivamente los doblegó militarmente. Actualmente hay un fuerte movimiento de recuperación de sus aspectos culturales, su reconocimiento como etnia y de recuperación de sus tierras, que era la base de sus economía. 
Mapuche, por cierto, significa "gente de la tierra".

Fuente: http://www.geocities.com/Athens/Forum/6413/leyendas/sapito.html 

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