La Semana Santa y los Pueblos Originarios

Con el florecimiento de los campos y las primeras cosechas de los productos
"tiernos", como el choclo, fréjol, chocho y haba, inicia el año nuevo andino
(Mushuk Nina), celebrado el Domingo de Ramos. Es el principal referente
de los pueblos indígenas en el marco de la celebración de la Semana Santa.
En el calendario andino, el Pawkar Raymi (fiesta del florecimiento) se
caracteriza por el consumo de los granos que se obtienen en las chacras
y que coincide con la elaboración de la tradicional fanesca. Según
Benjamín Inuca, presidente de la Federación de Pueblos Kichwas de la Sierra Norte
(Chijallta-FICI), "es una época de regocijo, porque se pone en práctica
el principio de reciprocidad, al compartir en familia los alimentos de la
Pacha Mama e intercambiarlos en la comunidad".
Antes de la conquista española, la cosmovisión indígena estaba marcada
por una profunda interrelación con la naturaleza. Por ser culturas ligadas
al campo, gran parte de sus celebraciones se basaban en los ciclos
agrícolas. Es por ello que en junio se festejaba el Inty Raymi, en agradecimiento
al Sol por las cosechas; entre febrero y marzo el Pawkar Raymi, por el
aparecimiento de los primeros frutos del campo.
Con la presencia española, en el siglo 16, vino la religión católica y
los procesos de evangelización que se impusieron a los pueblos originarios y
que históricamente se han mantenido con una serie de prácticas basadas en el
cristianismo; una de ellas es la Semana Santa.
En la actualidad las prácticas indígenas, dentro de la Semana Mayor de
la religión católica, están marcadas por el sincretismo cultural, pues se
fusionan las tradiciones ancestrales con las resultantes de procesos
históricos que se gestaron a raíz de la conquista española.
El Domingo de Ramos los indígenas acuden a las iglesias con plantas de
maíz, flores y hierbas del campo, en lugar de los racimos de palma u olivo,
que son propios de la cultura occidental. Pero también hay quienes combinan
los dos tipos de plantas.
La temporada tiene una serie de particularidades adicionales: es
propicia para el reencuentro familiar y el consumo de los alimentos en los
cementerios. Esa es una de las prácticas que más los diferencia de la
sociedad mestiza. El Viernes Santo está dedicado a los difuntos, pues
las familias acuden al Camposanto y consumen la fanesca junto a las tumbas;
es una forma de compartir los frutos de la tierra con los seres que se
ausentaron.
"Para los indígenas la Semana Santa es un período apto para el
reencuentro familiar y para intercambiar los productos del campo, por medio de la
tradicional fanesca; es una época de espiritualidad que se refleja a
través de las celebraciones religiosas occidentales y del agradecimiento a la
tierra por los primeros frutos". Roberto Conejo, presidente del Centro
de Estudios Pluriculturales (Cepcu).
Conocer un poco mas sobre las culturas de los pueblos originarios de
Nuestra América, nos acerca a nuestras raíces y alejará gradualmente de una
cultura de consumismo, egoísmo y banalidades, que se nos intenta imponer desde
las multinacionales y los países "desarrollados" para que seamos funcionales
a su sistema, consumamos sus productos y malversemos nuestros recursos
naturales.

Algunos párrafos fueron tomados de un artículo publicado en La Hora,
Ecuador

Ricardo Natalichio
Director
rdnatali@ecoportal.net
 
www.ecoportal.net <http://www.ecoportal.net/

Enviado por la lectora Dra.Mónica De Luca

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