Agencia EL VIGÍA

La tragedia exitosa

Por Dante López Foresi @DanteForesi (Publicado el 7 de marzo de 2006)



La destitución de Aníbal Ibarra no es un episodio más. Vaya que no lo es. Montados sobre una verdadera tragedia, el empresario neo-menemista Mauricio Macri, cuya fortuna fue engendrada sobre el estiércol estatal de décadas, y un grupo de ignotos arribistas del Poder, terminaron con una de las más prolijas administraciones de la Ciudad de Buenos Aires.

Antes de proseguir, es necesario aclarar (porque estamos en Argentina) que quien suscribe este artículo ni siquiera conoce personalmente a Ibarra y que nuestro trabajo jamás contó con pautas oficiales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sigo.

Así como Macri cobró notoriedad a raíz de sufrir un secuestro (¿o autosecuestro?) jamás esclarecido, ocurrido en épocas que el Ministro del Interior era José Luis Manzano, ahora encontró una preciosa oportunidad de alcanzar un poder al cual por talento propio le sería fácticamente imposible arribar. Sus seguidores califican a Macri como un empresario exitoso.

Parece ser que montarse sobre casi 200 cadáveres adolescentes y el dolor de sus familias fue una estrategia exitosa.

Tener en su favor periodistas que publican biografías en vida de su padre sin mencionar los métodos poco claros que utilizaron para amasar su fortuna, también es un método exitoso de instalar su apellido en el escenario mediocre del poder vernáculo.

Armar equipos de seguidores extraídos de entre las sobras de una dirigencia que en Diciembre de 2001 había fallecido víctima de cacerolas hartas de tanta entrega y sometimiento, también fue un artilugio exitoso.

Ser calificado como exitoso en la gestión del club de fútbol más popular de país y codearse cada fin de semana con los mismos descamisados que sus empresas explotan cotidianamente, también fue una jugada exitosa.

No fue precisamente Mauricio Macri quién alzó la voz y elaboró estrategias exitosas y esclarecedoras, cuando la banda menemista que ocupó el poder durante una década dejaba sin futuro a nuestros hijos. Y claro. Si se sirvió de esa misma gestión para prohijar una carrera política exitosa aprovechando el mismo estiércol que hoy acabó con la gestión de Aníbal Ibarra.

Este último, por su parte, puede haber cometido varios errores. Pero fue defendido por el mismo fiscal que acusó a las juntas militares que impusieron el terror en el país. Y al igual que Julio Strassera ante los dictadores- dio la cara sin esconderse de las cámaras discretas e indiscretas. Macri inteligentemente comprendió que esta sociedad acostumbrada a pagar coimas hasta para entrar a un teatro o evitar una multa de tránsito, necesitaba una víctima que perteneciera a las esferas del Poder para deslindar sus propias miserias y responsabilidades ¿Es que Macri nunca supo que las estructuras de gobierno de la ciudad de Buenos Aires estaban habituadas a prácticas corruptas para otorgar habilitaciones a negocios como Cromagnon?. ¿No lo supo cuando el intendente era Carlos Grosso? ¿Alguien escuchó o leyó a Macri proponer mecanismos a Ibarra para terminar con esa misma estructura corrupta que sobrevivió décadas, pero que ahora parece ser solamente creación de Ibarra? No. Macri necesitaba una tragedia para destruir al enemigo. Ese era su negocio. Business are business. Y la familia es la familia. ¿Usted cree realmente desde lo más profundo de su corazón que Aníbal Ibarra sostenía esa estructura corrupta para enriquecerse? ¿Cree realmente que en una o dos gestiones se puede desarticular un sistema mafioso semejante?

Recordemos el estrecho vínculo de los Macri con el mencionado Carlos Grosso o con Fernando De la Rúa, sin ir tan lejos ¿Cree Usted que Macri jamás pagó favores políticos para quedarse con los más lucrativos negocios de la Ciudad de Buenos Aires cuando el Jefe de Gobierno no era Ibarra? ¿O habrá ocurrido que Ibarra significaba un escollo demasiado importante como para que los Macri siguieran generando negocios exitosos?

Decenas de colegas sienten cierta satisfacción por estas horas, creyendo que con la destitución de Ibarra los cadáveres de Cromagnon volverán a respirar. En realidad, quienes suspiran hoy con regocijo son aquellos mismos nombres y apellidos que alguna vez creímos expulsar del poder a golpes de cacerola.

Ibarra ya estará en su casa, junto a los suyos, soportando que le endilguen la única responsabilidad ante semejante tragedia y la humillación de haber sido expulsado del gobierno. Esta misma noche Macri y los suyos reirán a carcajadas en algún restaurante caro de Recoleta o Puerto Madero, sin importar demasiado las lágrimas de Cromagnon. Total, ya les resultaron útiles y funcionales.

Una vez más, Mauricio Macri demostró cuáles son las claves del éxito. Una de ellas y tal vez la principal es no tener escrúpulos. La segunda, eliminar contendientes decentes. Es que no se puede negociar con quienes hablan de principios e ideología. Son poco pragmáticos. Y eso impide el éxito. Ganó Macri ¿Sólo perdió Ibarra?

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